La PROPIEDAD INTELECTUAL está
integrada por derechos de carácter personal y patrimonial
que atribuyen al Autor la plena disposición y el derecho
exclusivo a la explotación de la obra sin más limitaciones que
las establecidas en la Ley.
Así, la protección de las obras
literarias, cinematográficas, fotográficas, audiovisuales,
pictóricas, artísticas en general, adquiere una gran relevancia,
por razones que nos resultan a todos obvias.
En un sentido amplio, abarca también la
Propiedad Industrial, pues en ambos casos son producciones del
intelecto, y en ambos casos, se deriva un contenido personal,
moral y patrimonial. Tradicionalmente, sin embargo, han sido
objeto de regulación por leyes distintas.
La PROPIEDAD INDUSTRIAL la conforman
un conjunto de derechos exclusivos que protegen tanto la
actividad innovadora manifestada en nuevos productos,
nuevos procedimientos o nuevos diseños, como la
actividad mercantil, mediante la identificación en exclusiva
de productos y servicios ofrecidos en el mercado.
Las violaciones de los derechos de
Propiedad Industrial pueden ser perseguidas por vía civil o por
vía penal.
El registro de una marca otorga a la
Empresa el derecho exclusivo a impedir que terceros
comercialicen productos idénticos o similares con la misma marca
o utilizando una marca tan similar que pueda llegar a crear
confusión.
Además, puede concederse una licencia
sobre la marca a otras empresas, lo que representaría una
fuente adicional de ingresos. Las marcas también pueden ser
objeto de acuerdos de franquicia.
Las marcas:
-
garantizan que los consumidores
distingan los productos
-
permiten a las empresas diferenciar
sus productos
-
son un instrumento de comercialización
y permiten proyectar la imagen y la reputación
de una Empresa
-
pueden ser objeto de concesión de
licencias y proporcionar una fuente directa de ingresos
a través de regalías
-
representan un factor determinante en
los acuerdos de franquicia
-
pueden ser importantes activos
comerciales
-
incitan a las empresas a invertir en el
mantenimiento o la mejora de la calidad del producto
-
pueden ser útiles para obtener
financiación.
El motivo subyacente en la
protección legal de un diseño industrial es que éste añade
valor al producto, lo hace más atractivo para los
Clientes desde el punto de vista comercial y puede por tanto
llegar a convertirse en el único o en el principal motivo de
adquisición de dicho producto. Por lo tanto, la protección
de los diseños puede y suele llegar a ser en algunos casos una
parte fundamental de la estrategia comercial de los fabricantes.
Es por todo lo expuesto y por la diversidad
y eficacia de los actuales medios de reproducción en los más
diversos soportes, que se requiere una especial vigilancia y
atención para que su protección resulte efectiva, y es esto
precisamente lo que ofrece con su equipo de profesionales
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